¿Qué es el núcleo positivo?

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En una sesión con un equipo hablamos del núcleo positivo. Uno de los participantes más osados y curiosos nos lanza esta pregunta ¿Qué es el núcleo positivo?  Estamos en un servicio dirigidos a personas en dificultad social.  Cuando explicamos  en qué consiste, cómo se configura el núcleo positivo  en su contexto y  para qué les puede ser útil, percibimos un cambio en la mirada, en la forma de encarar la tarea. Comenzamos una diálogo distinto.

Por nuestra parte, como observadores externos, en el acompañar a equipos, en esta relación tomamos consciencia de dos cuestiones.

La primera, utilizamos esta mirada cada vez más y con más fuerza. Esta mirada nos lleva a conversaciones y diálogos diferentes.

La segunda. Como supervisores-as hemos hecho un cambio de orientación que no es casual, hemos pasado de la gestión del conflicto y la queja a la apreciación. A la indagación de las mejores experiencias y vivencias. Este recorrido ya no tiene marcha atrás.

El núcleo positivo “es el centro vital de nuestra persona, el que nos hace vibrar con entusiasmo y alegría de vivir y nos abre a nuestro pleno potencial: contiene nuestra esencia. El núcleo positivo incluye nuestras competencias, habilidades, talentos y nuestros mejores logros y prácticas, las fortalezas, los potenciales no explorados y nuestros valores” [1]

Miriam Subirana, es directora de IDEIA,  colega y colaboradora en programas de formación de Dirdira; acaba de publicar,  “El placer de cuidarnos” Transforma las dificultades en posibilidades – Editorial Kairos.

“Cuidar es mucho más que atender en la enfermedad o el dolor. Cuidar es amar, aceptar, sentir, escuchar, estar presente, comprender, compartir, acompañar, sanar, co-crear… Cuidar es darse desde la alegría.

Este libro plantea cómo podemos lograr que nuestras relaciones sean un genuino fluir del yo al tú y al nosotros, despojándonos de máscaras, culpabilidades y actitudes defensivas que nos separan y nos agotan. Con su estilo conciso y ameno, Miriam Subirana hace un recorrido por la sabiduría del cuidado de sí desde los sabios de la antigüedad hasta nuestros tiempos. Salpicando el texto de ejemplos didácticos, El placer de cuidarnos nos acompaña en todas las variedades del cuidado: mente, cuerpo, corazón y espíritu; haciendo hincapié en la importancia de vivir la compasión y la actitud contemplativa, de modo que podamos gozar de todo el potencial que albergamos.”

 

 

Una lectura rápida, si se nos permite, de este “pequeño – gran libro”  nos sitúa ante una sensacional herramienta para cualquier persona. Frente a un buen manual para los operadores sociales que tienen el encargo social (que trabajan por que la sociedad les pide que se ocupen de determinadas cuestiones sociales) de cuidar, acompañar, escuchar.  No podemos cumplir determinados encargos sociales si no nos cuidamos. Si no estamos “en forma” …  Algunas “formas” se pueden lograr con un trabajo personal, íntimo.  Otras cultivando la relación, cuidándose. Este “regalo” de Miriam nos da muchas ideas y sugerencias en términos de reflexión de cómo afrontar  ser en la relación, en definitiva, de cómo hacer que emerja y se expanda nuestro núcleo positivo.


Desde nuestra cercanía no nos resistimos a mantener una  conversación con Miriam Subirana.

 

DIRDIRA (D): Eres una sólida líder de la Indagación Apreciativa en nuestro entorno y a nivel internacional, tus libros son traducidos a diferentes lenguas. ¿Qué valor tiene para ti el trasladar a temas como este – cuidado- muchos de los principios de la Indagación apreciativa?  ¿Qué receptividad estás obteniendo cuando sales del ámbito organizacional clásico?

MIRIAM SUBIRANA (MS): El valor para mi es compartir lo que funciona en mi y en muchas otras personas, hacerlo asequible para que otros puedan gozar de la vida y de las relaciones, disminuyendo el nivel de sufrimiento y estrés, y aumentando los niveles de plenitud, goce y sentido.

D: ¿Qué situaciones o qué temas te impulsaron a escribir sobre el tema del cuidado?

MS: El acompañar a personas en los últimos 30 años y darme cuenta de cómo las personas complicamos nuestra existencia agrandando las situaciones convirtiéndolas en dramas, y si hay dificultades, las convertimos en situaciones más difíciles de afrontar y transformar, por nuestra actitud negativa, defensiva, de sentirnos víctima. En definitiva las personas tenemos un gran potencial y en vez de hacerlo florecer, nuestra mente es una máquina de pensamientos innecesarios, negativos, debilitantes que nos alejan de nuestro potencial. Es importante dejar de machacarnos y disolver el diálogo interior desesperante e inútil.

D: ¿Cómo piensas que tu aportación reflexiva – en éste libro – puede superar a los clásicos libros de autoayuda?

MS: Tiene una base filosófica. La filosofía está en la raíz de nuestra cultura. Tiene bases de indagación apreciativa, que van más allá del típico libro de autoayuda. Es un libro que nos invita a reflexionar, a profundizar y a cuestionar nuestras maneras de pensar, hablar y actuar.

D: Nos está siendo muy útil, en la práctica como supervisores, coach, consultores, etc. La expansión del concepto del Núcleo positivo, en tus libros, frecuentemente lo citas. Además de un concepto ¿Cómo podríamos poner en valor las prácticas, las experiencias de las personas, las organizaciones en este sentido?

MS: Cuando vivimos nuestro núcleo positivo nuestro ser irradia lo mejor, nos sentimos fuertes, capaces, entusiasmados y comprometidos. Nuestra vida tiene sentido. En las organizaciones el clima laboral mejor cuando las personas están viviendo y trabajando desde su núcleo positivo y conectadas con el núcleo vital colectivo.

D: Cada vez más hablamos de una sociedad más longeva, por una parte  necesitamos cuidarnos y por otra parte de cuidadores de personas ¿Cómo piensas que puede ser útil en estos contextos tu libro?

MS: El libro invita a cuestionar desde donde cuidamos al otro.

Algunas frases y preguntas que encontraréis en el libro relacionadas con esta cuestión:

Cuidar es mucho más que solo atender en la enfermedad y el dolor. Cuidar es amar, apreciar, aceptar, acoger, abrazar, sentir, comprender, compartir, acompañar, sanar, aliviar, inspirar, impulsar y co-crear. Cuidar es escuchar, estar presente, disponible, abierto y atento.

Cuidar es darse desde la alegría.

¿Es posible conectar con el otro y cuidarnos con el gozo de ser, con mente y corazón abiertos y generosos? ¿De qué manera podemos establecer relaciones sanas en las que al cuidarnos no entremos en la dinámica de salvador-víctima, o de protector-protegido?

¿Cuál es la llamada a cuidar y ayudar que surge de nuestro ser? ¿Cuáles son los elementos esenciales de cuidarnos y apoyarnos? Cuando alguien siente dolor y sufre, ¿qué ayuda? ¿qué podemos hacer que realmente sea beneficioso? ¿cuándo es adecuado aconsejar, y cuándo es solo nuestra presencia lo que se requiere para cuidar?

¿Con qué intención cuidamos al otro? ¿para qué le cuidamos? ¿le queremos realmente, aceptamos sus ideas propias, sus sentimientos y su manera de ser? O ¿en el fondo hay un deseo de usar a la otra persona para alcanzar objetivos propios? A veces ¿quieres ayudar a otro para sentirte bien contigo mismo? ¿Eres salvador y “tienes que” cuidar? O ¿eres el amigo o la amiga que escuchas y acompañas? O es que ¿quieres que la otra persona cambie?

¿Qué ha hecho o dicho alguien cuando te ha cuidado bien? ¿Qué han hecho otros para ofrecerte un cuidado útil y beneficioso? ¿Cómo lo han hecho?

¿Cómo puede uno comprenderse a sí mismo y cómo puede ayudarle el que está a su lado?

¿Qué interfiere en la manera de sabernos cuidar realmente y de cuidarnos mutuamente, acompañarnos y ayudarnos?

 

[1] Miriam Subirana en Florecer Juntos – Guía de coaching apreciativo – Editorial Kairos pag. 26

Foto cabecera en UNPLASH: Kid Circus 

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